Desde que en una parte de nuestro cerebro se enciende la intención de decir algo a alguien, la intención de comunicarnos, se dispara un complejo proceso que afecta a numerosos mecanismos corporales y que, como por arte de magia, culmina en la palabra hablada en prácticamente todas las ocasiones.

A través de los gestos y fundamentalmente de la voz, desde más o menos los 3 años empezamos a utilizar este mecanismo. Expresamos nuestros deseos, sentimientos, estados de ánimo,... A través de ella mostramos nuestras debilidades y nuestras carencias. En la voz se nota si estamos enfadados, tristes, si somos autoritarios, conciliadores, enérgicos.

Logopedia y educacionEste proceso de comunicación nace de la interrelación de diferentes zonas de la corteza cerebral, viaja por circuitos nerviosos hasta la laringe, activando a su vez otros circuitos como la respiración, la tensión de ciertas cadenas musculares, la postura, etc. En realidad un sin fin de mecanismos hasta que nuestra voz sale al exterior mediante muchos precisos y coordinados movimientos de labios, lengua, velo del paladar,.... Desde el cerebro hasta los labios en milésimas de segundo. Así viajan las ideas que transmitimos por medio de los gestos y la palabra. Un viaje que se repite millones de veces al día durante toda la vida.

Este sofisticado mecanismo que es el lenguaje agrupa en torno a él a prácticamente todas las estructuras de nuestro cuerpo a modo de ballet perfecto, que se coordinan para conseguir el objetivo final: COMUNICARSE, HABLAR. Tanta complejidad no está exenta de problemas y cualquiera que surja en algún nivel de este entramado es susceptible de ser tratada por la logopedia, que hasta hace poco tiempo era una disciplina relativamente desconocida, ya que muchos identificaban a sus profesionales como “los que ayudan a pronunciar la R”. Hoy en día, este concepto ha cambiado, y cada vez menos gente se extraña de ver desde un adulto que sufre un ictus y queda mermado en su capacidad de expresarse (en el nivel más alto del entramado) y debe buscar una solución a su problema, hasta a un bebé recién nacido atendido por un profesional porque no tiene el reflejo de succión. De un extremo al otro hay una gran cantidad de alteraciones que se pueden beneficiar de esta terapia, como por ejemplo las dislalias (problemas de articulación de los sonidos de tipo madurativo); Disartrias (problemas de articulación de origen neurológico); Afasias (problemas de comprensión y/o expresión por accidentes cerebro-vasculares); Enfermedades degenerativas que afectan al funcionamiento muscular general como Parkinson o E.L.A.); Disfonías (problemas de voz); Malos hábitos orales (deglución atípica o disfuncional que afectan a la mordida y otras estructuras esqueléticas provocando alteraciones dentales y posturales).

Las personas somos un todo y así funciona nuestro cuerpo, debemos cuidar nuestra salud y depende de cómo funcionemos así configuraremos nuestra anatomía.

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